Pocos lo saben, pero durante el año 2001 el Instituto de Cultura del estado Cojedes fue el escenario para el efímero grupo literario “Sin techo», movimiento cultural que intentamos formar los participantes del taller de literatura del Maestro Juan Calzadilla, quien vino a ilustrarnos con su parsimoniosa y poética sabiduría por invitación del -para entonces- Coordinador de Literatura del ICEC, el poeta Miguel Pérez. Para quien, ajeno al mundo literario, desconozca quien fue el Maestro Juan Calzadilla debe saber que solo hay un ser humano en Venezuela que ha sido galardonado con el Premio Nacional de Cultura en Artes Plásticas (1996) y el Premio Nacional de Cultura en Literatura (2017) a ese genial ser humano que se desenvolvía a sus anchas entre ambos portentosos universos se le conoce como Juan Calzadilla, entre otros incontables méritos artísticos, culturales y humanos del poeta.

Entre finales del siglo pasado y comienzos del siglo 21 Juan venía con alguna frecuencia a compartir con los escritores y amigos cojedeños, era maravilloso aprender de “El Techo de la Ballena» (movimiento artístico-literario de los años 60) de la propia voz de Juan Calzadilla -uno de sus fundadores- a la luz de una cerveza. Recuerdo sus palabras “me gusta venir a San Carlos por que es una ciudad más segura para salir y compartir de noche con los amigos».

Todos los miércoles nos reuníamos en el taller con tan notable maestro Juan Carlos Jiménez, Noraima Figueroa, Wilyer Castillo, Patricia Silva, Julieta Guilarte, Natassha Figueroa, Gabriela Briceño, Miguel Natera, Raúl “Evo» Vásquez, Solangel Muñoz y Paula Quintero, entre otros nombres que se escapan a mi memoria; recibiendo en algunas oportunidades la compañía de reconocidos escritores como Juan Chávez, Daniel Suarez Hermoso y por supuesto el anfitrión Miguel Pérez.

Cuando decidimos formar el grupo literario y buscarle un nombre cada quien propuso uno: Apátrida, Traspetitas, el vuelo de las águilas, comunicación con los Ángeles, los excesos, miércoles tertulicos, sin techo, notario al garete y muchos más.  Nos decidimos por “Sin techo» e hicimos un recital de poesía, pero finalmente las ocupaciones cotidianas  interrumpieron la disciplina del intento de grupo, a el cual le dediqué un poema en mi libro Metamorfo del año 2007.

Sin techo

Alguna vez pertenecí a un grupo literario sin nombre

todos los miércoles nos reuníamos

a buscar un nombre

yo propuse Sin techo

Al final nos quedamos sin grupo y sin nombre

Willian Ramírez

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